11/08/2009
Grata sorpresa, sabor a tradición y buenos alimentos...
A pocos kilómetros del mítico restaurante El Bullí, del Museo Dalí en Figueres o de las preciosas playas de la Costa Brava, nos encontramos con un enoturismo incipiente, con muchas posibilidades, que no tardará en hacerse notar por todo el territorio nacional.
La variedad cariñena, un terruño con pizarra muy especial, la cercanía al mar, y la proximidad de algunos de los templos "michelín" de la gastronomía, convierten a esta zona vitícola, en un destino para hacer enoturismo de alto nivel.
La foto corresponde a la primera bodega que visitamos allí. Estela nos atendió a las mil maravillas y nos consta que Josep y familia, están creando un proyecto de futuro, en el que el turismo del vino, es parte y protagonista. Enoturismo La Vinyeta, podría ser el título de su próximo cuento.